Dramatis personae: Eduardo, Juan, Manolo, Mari Ángeles, María José, Pilar, Rocío, Vuestro Señor Abad.
En aquel tiempo, los Fratres llegamos a la Villa de Alanís de la Sierra (Sevilla) y allí tomamos el Sendero "Los Carros". Vuestro Señor Abad no recuerda ningún detalle del almuerzo, pero viendo en una de las fotos la bolsa de plástico que portaba el Venerable Hermano Manolo, donde se transparentaba una botella de agua, deduzco que la comida debió ser en el propio sendero y a base de bocadillos, como era nuestra costumbre, para aprovechar las pocas horas de luz de esta época del año, tan próxima al solsticio de invierno.
Recuerda este humilde amanuense que aquel camino era tan ancestral, que parecía un gigantesco belén, del cual nosotros seríamos sus humildes figuritas de barro. Había muchos trozos de corcho por el suelo, y las sombras que se cernían con la veloz caída de la tarde nos hacían sentir como pastorcitos que iban a adorar al Niño Dios.
El Sol se puso cuando aún estábamos a mitad del sendero y los Venerables detuvimos nuestra marcha y nos acomodamos para descansar. Llegó un momento en que no podíamos ver absolutamente nada, pero no importaba. Los Fratres cantamos. Entonamos hermosos cánticos y entrañables melodías navideñas, y eso que Vuestro Señor Abad aún no había compilado el famoso Libreto Oficial de Villancicos de la Abadía (rescatado, tras su pérdida, por la Venerable Hermana Teresa, que ganó por ello 500 días de indulgencia). Afortunadamente, el Venerable Hermano Juan llevaba su PDA, donde gustaba apuntar letras de canciones (navideñas y no navideñas), frases célebres y otras cosas interesantes.
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