Dramatis personae: Andrés, Juan, Juan J., Mari Ángeles, María José, Pilar, Teresa, Vuestro Señor Abad.
En aquel tiempo, viajando este humilde amanuense con su añorada madre a la Villa de Jerez de los Caballeros (el pueblo pacense de su infancia feliz), divisé desde la carretera, sobre un monte muy pronunciado, un impresionante castillo. Detuve el vehículo y guardé el punto kilométrico (en aquellos tiempos no había Google Maps), para visitarlo alguna vez...
Y ese momento llegó. El VIII día antes de los idus de noviembre del lejano año de 2010 AD, Vuestro Señor Abad, junto a los Fratres, volvió a las tierras del Bayliato de Jerez y visitó el lugar en donde se encontraba la fortaleza: la Villa de Burguillos del Cerro, que se extiende a los pies del monte que corona el formidable castillo templario del s. XIII.
A la hora de nona, los Venerables encontramos un refectorio (seguramente, el Bar Germán) que fue muy de nuestro agrado, con ricas viandas y buenos caldos. Después del almuerzo, atravesamos las estrechas y silenciosas calles, en busca del monte y del castillo. El Venerable Juan J. se quejó por Huelva sobre cuestiones sucesorias, con hondo sentimiento y letra de su propia cosecha. El Venerable Hermano Andrés saludó a algunos lugareños, con correcta inclinación de cabeza y quitándose el sombrero, como manda el decoro. Y el entrañable Hermano Juan hizo mutis por el foro cada vez que vio acercarse la cámara, para evitar salir en las fotos; pero eso sí, fue solícito y paciente para fotografiar a los demás Venerables cuando se le pidió, y nos retrató posando con el leitmotiv de los Santos Inocentes, como en la foto que nos tomó la Venerable Hermana María José seis años atrás.
Ya fuera de la villa, los Fratres comenzamos el ascenso a la fortaleza y atravesamos el Centro de Interpretación, construido sobre la Iglesia de Santa María de la Encina, un templo gótico fortificado que se encontraba a mitad de camino. Un trecho más tarde, en la cima, alcanzamos el imponente castillo, al que se penetraba por una puerta protegida por un matacán. Exploramos largamente sus dependencias y Vuestro Señor Abad y la Venerable Hermana Pilar subieron hasta lo más alto de la Torre del Homenaje, desde donde contemplaron portentosas vistas del pueblo y de la llanura.
Los Fratres no podían terminar su visita a Burguillos del Cerro sin conocer el puente medieval sobre la Rivera de San Lázaro. Era ya noche cerrada y nos costó encontrarlo. Cuando llegamos, faltaba poco para la secunda vigilia. El puente no estaba iluminado, por lo que no pudimos admirarlo como merecía. Tuvimos tertulia a oscuras, hasta que el relente nos empujó a marcharnos. El Venerable Hermano Andrés propuso que termináramos el día cenando en la no lejana Villa de Fregenal de la Sierra, invocando sus ricos jamones y chacinas, pero el proyecto quedó para otra ocasión.

Muy guapos
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