Dramatis personae: Javier, Juan, Juan J., Manolo, Mari Ángeles, María José, Pilar, Teresa, Vuestro Señor Abad.
En aquel tiempo, los Fratres llegamos a la aldea de El Rocío, con sus encantadoras y arenosas calles sin asfaltar. Allí nos esperaba un vehículo todoterreno, del tamaño de un microbús y de gran altura, dotado de enormes ruedas, capaz de atravesar la orografía de cualquier terreno. Antes de subir, nos recibió Javier, el biólogo que iba a ser nuestro guía y conductor. Cuando ocupamos nuestros asientos, se puso al volante, conectó el micrófono y dijo: "¿Se me oye? Bienvenidos, Venerables. Espero que Vuesas Mercedes disfruten de esta visita al Parque Nacional de Doñana".
Cualquiera hubiera dicho que no se puede sacar a los Fratres de la Abadía, pues alborotaron como niños de excursión (aunque no llegaron a cantar). Vuestro Señor Abad grabó un vídeo que da fe de ello, pudiendo observarse cómo los traviesos Venerables disfrutaron de lo lindo en el microbús todoterreno. Aunque también queda constancia de que fueron mucho más formalitos cada vez que se hizo un alto en el camino para alguna observación en plena naturaleza, sin duda cautivados por la belleza sobrecogedora y el magnetismo de aquel lugar.
A media tarde, el todoterreno se detuvo en el Centro de Interpretación del Parque Nacional de Doñana "José Antonio Valverde", donde los Fratres descansamos y tomamos café con gran espíritu de hermandad. Después continuamos otro par de horas recorriendo el Parque, hasta que nuestro guía nos devolvió, sanos y salvos, a El Rocío.
Los Venerables dimos un paseo por las rústicas calles de la aldea y vimos su famosa Ermita. La frugal cena, como correspondía a nuestra monacal condición, fue, probablemente, en el refectorio del que hoy es el Doñana Gourmet. Y por fin, bien entradas ya las Completas, partimos de regreso a los entrañables muros de nuestra Abadía.
Caras muy felices......
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