En aquel tiempo, con la euforia de los buenos ratos pasados dos semanas antes en las Villas de Medina Sidonia y Barbate, los Venerables se dirigieron a la Sierra Norte de Sevilla. El destino elegido fue un sendero que habíamos hecho años atrás, que partía de la Villa de Cazalla de la Sierra: Las Laderas.
Tenía la trocha el rigor de los parajes de Sierra Morena y se trataba de una ruta larga y un tanto dificultosa, aunque de gran belleza, que llegaba hasta la Ribera del Huéznar y regresaba a la Villa de Cazalla por otro camino distinto al de ida. Los Fratres anduvimos más que de costumbre y tuvimos ocasión de hacernos diversas fotografías de hermandad, incluyendo escenas de refectorio campestre.
Cayeron las vísperas y la noche nos sorprendió haciendo el camino de vuelta. El cansancio moderó la euforia inicial, pero no hizo perder el buen ánimo a los Venerables. Siendo ya la secunda vigilia, arribamos, por fin, a la villa cazallense.
Al pasar por la Iglesia de San Benito, vimos un cartel al pie de la torre, con una severa admonición: "Cuidado con los excrementos de las cigüeñas". Sobre la leyenda, una flecha azul señalaba incontestablemente hacia arriba, dotando a la advertencia de una siniestra carga premonitoria. Visto el peligro que se cernía sobre los Reverendos, Vuestro Señor Abad adoptó las prevenciones adecuadas al caso y, gracias a la Divina Providencia, la expedición no tuvo que lamentar ningún percance.
Terminamos la jornada en el Palacio de San Benito. Recorrimos sus ornamentadas y lujosas dependencias. Algunos Fratres aprovecharon la ocasión para fotografiarse en diversas piezas. Y concluimos tomando el café de hermandad en el refectorio, que disponía de una única y enorme mesa, que se extendía de lado a lado de la sala, y que resultó muy apropiada para la venerable tertulia que allí celebramos.

San Benito...
ResponderEliminarSan Benito....
Lo que te dí....
Te lo quito.