En aquel tiempo, los Fratres nos reunimos en la parte exterior del refectorio del Patio San Eloy, frente a la impresionante Iglesia de Santa Catalina (un templo que gusta especialmente a Vuestro Señor Abad), en el mismo corazón de la Ciudad de Sevilla.
Disfrutamos de placeres sencillos, a la par que sublimes y venerables: buena compañía, buena tertulia, buena comida y la belleza de una preciosa iglesia gótico-mudéjar que, en su cripta, alberga vestigios de todas las épocas anteriores, hasta los romanos.
Siempre es un gusto compartir cena con los Venerables, y si además se tiene como telón de fondo un templo que es pura Historia, más aún.

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