En aquel tiempo, la Venerable Hermana Pilar y Vuestro Señor Abad pasaban unos días en la ciudad más antigua de Occidente, y nos citamos en la Villa con los Venerables Hermano Antonio El Maestro, Hermano Andrés y Hermana Lorna. El lugar elegido fue la Plaza de la Candelaria.
Este humilde amanuense y la Venerable Hermana Pilar se alojaban en la Plaza de la Catedral. Dejamos atrás la Torre de Poniente y enfilamos hacia el corazón de la ciudad, pero no nos dio tiempo de llegar hasta Candelaria porque, de repente, nos dimos de bruces con nuestros Venerables Hermanos, que venían por la calle Compañía (así llamada por haber albergado la Casa de la Compañía de Jesús: no podía haber lugar más idóneo para un encuentro entre Fratres).
Recorrer el centro de la Villa de Cádiz es siempre una experiencia. Y hacerlo con nuestros Hermanos Venerables, convirtió aquella tarde en un auténtico lujo. La comida, la tertulia y el paseo culminaron con los soberbios helados que tomamos en una auténtica institución de la ciudad: Los Italianos.
Aquel encuentro en Cádiz merecía sobrevivir al paso del tiempo. Una fotografía en la calle Ancha inmortalizó la jornada.

Hermoso día....
ResponderEliminarRecuerda. Venerable, Recuerda....El Maestro.