En aquel tiempo, los Fratres llegaron a un lugar histórico: la Laguna de la Janda, en la provincia de Cádiz, donde tuvo lugar la infausta batalla de 711, en la que fue derrotado el Rey Don Rodrigo por los árabes Tariq y Muza, merced a la traición del Conde Don Julián, el Obispo Don Opas y los demás partidarios de los hijos del difunto rey godo Witiza. Fue el principio del fin del Reino Visigodo y el comienzo de lo que un día sería Al-Ándalus.
Los Venerables exploramos la zona y recorrimos andando parte del perímetro de la laguna, desecada en los años 60 del pasado siglo, merced a la "Ley Cambó", y con la promesa de la Agenda 2030 de que volverá a tener agua (y usted que lo vea). Recuerda este humilde amanuense la soledad de aquel lugar. Encontramos un cartel escrito en inglés y con una señal que parecía prohibir el paso. No obstante, Vuestro Señor Abad alegó desconocer las lenguas bárbaras y franqueamos la valla, sin mayor problema.
Las lluvias habían dejado lodo y charcas, en algunas de las cuales había unos terrosos cangrejos de río. Instalamos el telescopio del Venerable Hermano Juan (que ya iba para Maestro Astrónomo) y el de Vuestro Señor Abad (que de "telescopio" sólo tenía el nombre), y observamos el paisaje, que transmitía una desoladora belleza.
Las fotos fueron tomadas por la Venerable Hermana María José, por cuyo motivo no aparece en las mismas. Vuestro Señor Abad agradeció a la Venerable su gesto y le concedió por tal motivo 100 días de indulgencia.
Los Fratres volvimos a esta laguna 18 años después y el Venerable Hermano Andrés nos ilustró ampliamente sobre el desarrollo de la épica batalla. Pero eso lo contaré a Vuesas Reverencias en otra ocasión.
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