En aquel tiempo, llegó el último día de un largo y cálido verano. Era el XI día antes de las calendas de octubre del año 2008 AD, y los Fratres, peripatéticos por naturaleza y por vocación, fueron a caminar al Paraje de Aguilera, en donde las aguas del Guadalporcún desembocan en el Guadalete, por lo que este lugar es también conocido por el vulgo como Junta de los Ríos. No obstante, entre ilustrados es preferible la primera denominación, que fue acuñada dos años atrás por el Venerable Hermano Juan, haciendo con ello gran honor a este humilde amanuense y Señor Abad Vuestro.
Pues bien, aquel silencioso final de verano, en el Paraje no había nadie: sólo los Venerables. Hubo serena caminata con pipas y tranquilidad. Unos caballos, con sus potrillos, aparecieron en mitad de la vía y se dejaron fotografiar plácidamente junto a nosotros.
De cuando en cuando, un túnel aparecía en nuestro sendero. Sólo algunos estaban iluminados, pobremente, por unos tristes tubos fluorescentes en el techo, que se encendían al captar el movimiento del caminante. La entrada en el corazón de la tierra siempre sobrecoge y la poca o nula visibilidad resucita temores ancestrales. Pero ya se sabe, al final de cada túnel siempre aparece la luz.
Junto al tenue murmullo del campo y de los ríos, los únicos sonidos fueron nuestros pasos y el quejido hueco de los bastones sobre el camino. Todo belleza. Todo paz.
Dónde se encuentra el susodicho paraje, Monseñor?
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EliminarEn la Sierra Sur de Sevilla, Venerable, en el lugar donde las sagradas aguas del río Guadalporcún desembocan en el no menos sacro río Guadalete, fundiéndose con éste en un solo caudal.
ResponderEliminarY vive Dios que, en efecto, primordial y sagrado era aquel lugar. No en vano, el río Guadalete (según la etimología árabe) no es sino el río Lete o Leteo, de cuyas aguas beben las almas antes de venir a este mundo, olvidando todas sus existencias anteriores, tal y como cuenta Platón en su "República", recogiendo una antiquísima tradición.