En aquel tiempo, los Fratres volvieron a la Estación de Coripe, en la Sierra Sur de Sevilla. Los Venerables, por nuestra condición y ministerio, somos gentes que miran al cielo, y para eso fuimos allí, para disfrutar del espectáculo de la noche estrellada, con el auxilio inestimable del telescopio del Venerable Hermano Juan, nuestro Maestro Astrónomo.
Pudo Vuestro Señor Abad fotografiar Júpiter con un método un tanto grosero: uniendo a pulso el objetivo de su cámara fotográfica con la lente del telescopio del Maestro Astrónomo. No arrojó un resultado profesional, pero algo se consiguió: en la fotografía pueden observarse varios de los satélites del planeta.
Con el mismo rudimentario sistema, apuntando a la cabeza de la constelación del Cisne, este humilde amanuense consiguió también fotografiar Albíreo, un impactante sistema estelar triple, del que con el telescopio sólo alcanzábamos a ver dos estrellas de sendos colores rojo y azul metálicos; unos colores tan vivos, que diríase que ambos luceros aún estaban en el crisol. Mi fotografía, por tosca, no le hace justicia, pero al menos da testimonio de una auténtica belleza.
Y sobre todo, recuerda Vuestro Señor Abad cómo estuvimos entregados al magisterio y enseñanzas estelares del Venerable Hermano Juan, en una jornada que se prorrogó hasta bien entrada la quarta vigilia.
*En ésta noche bella
ResponderEliminarSale la luna
Vomitando estrellas..
¡ Ajá que bella!
¡ Aja que bella !
Autor: Desconocido.