En aquel tiempo, los Fratres fueron de retiro espiritual a la Villa de Barbate, patria del Venerable Hermano Andrés. Mitad urbs, mitad paraíso, los Hermanos de esta Sagrada Congregación han pasado en la Villa plácidos e inolvidables momentos. Sirva de muestra este fin de semana que Vuestro Señor Abad se dispone a narrar a Vuesas Mercedes, y que tuvo lugar un X día antes de las calendas del mes dedicado a Octavio Augusto.
El sábado, una vez que los Venerables se ubicaron en la Villa (no recuerda este humilde amanuense dónde pararon), se dirigieron a la Playa del Carmen y caminaron durante largo tiempo. Nos hicimos sendas fotografías vespertinas, para la posteridad. Por la noche, siendo ya la secunda vigilia, tuvo lugar la cena en un refectorio del paseo marítimo, junto al que se había emplazado, al aire libre, un improvisado odeón con su orquesta, que nos deleitó con un agradable concierto.
El domingo, dejando atrás el Puerto de Barbate y siguiendo la carretera, llegaron los Venerables hasta la Playa de la Hierbabuena, en el Parque Natural de La Breña. Una playa con una belleza algo indómita, con el apunte épico de la Torre del Tajo en lo alto del acantilado. Otrora, la atalaya vigilaba la funesta llegada de los piratas berberiscos. Hoy el torreón otea el horizonte, por si vinieran tiempos mejores...
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