En aquel tiempo, los Fratres llegaron al pueblo gaditano de Villaluenga del Rosario, el más elevado de la provincia, erigido en la mismísima montaña. Los Venerables recorrimos la Villa Luenga, que lo es, en las frías y otoñales calendas de diciembre del año 2013 AD, a la sazón Primer Domingo de Adviento.
Entramos en la Plaza de Toros, muy antigua, como denota su forma no circular. Los Venerables saltamos al coso y tomamos la alternativa, ejecutando arriesgados pases taurinos (imaginariamente, pues faltaba el astado).
Continuamos caminando hasta la Ermita de El Calvario, en la otra punta de la Villa. Pero tempus fugit y, cuando nos dimos cuenta, las vísperas se nos habían echado encima. Resultaba imperativo dar por concluida la jornada y regresar a nuestra Abadía, por lo que los Llanos del Republicano (por ahí huían hacia Málaga durante la Guerra Civil) y sus monumentos megalíticos quedaron para mejor ocasión.
Creo recordar que es en Villaluenga donde asistí, hace años, en Semana Santa, a una representación de la Pasión de Cristo por los vecinos del pueblo, con cruxifición incluída.
ResponderEliminarEl maestro
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