sábado, 8 de diciembre de 2007

De cómo los Fratres llegaron a Alanís de la Sierra y de las aventuras y desventuras que allá les acontecieron

Dramatis personae: Juan, Manolo, Pilar, Vuestro Señor Abad.

En aquel tiempo, en un clarísimo día de Adviento, los Fratres llegaron a la Villa de Alanís de la Sierra. Lamentablemente, Vuestro Señor Abad debe comenzar su crónica con un recuerdo poco grato de este lugar de la Sierra Norte. En efecto, la Venerable Hermana Pilar y este humilde amanuense entramos en una tienda (un ultramarino de los de antes) para comprar algunos comestibles que hacían falta para la Abadía, y la dueña intentó colocarnos unos bricks de leche caducada. Pero Vuestro Señor Abad se percató de ello, y cuando intenté ver la fecha de caducidad, la señora, para impedirlo, comenzó a meterlos a toda velocidad en una bolsa, diciendo que no caducaban "hasta el verano" (¡y estábamos en diciembre!). Lógicamente, no nos dejamos engañar, pero siempre es triste que se intente abusar de los forasteros.

Después de este pequeño incidente, y tras el almuerzo (no recuerdo dónde), subimos al castillo, con imponentes lienzos de muralla, salvo un trozo volado por los franceses durante la Guerra de la Independencia. Y nos llamaron desagradablemente la atención unas monstruosas construcciones modernas que se estaban levantando en el patio de armas. Segundo impacto negativo que recibíamos de esta Villa: también abusaba de su patrimonio histórico. Días después leí que, afortunadamente, el Tribunal Superior de Justicia había paralizado estas obras. Años después, el mismo Tribunal llegó a ordenar su demolición.

Volvimos a bajar a la Villa y nos dirigimos al Sendero "Los Carros", un camino ancestral que en el pasado había sido testigo de nuestros cánticos, y que recorrimos placenteramente.

Al caer la noche, los Fratres se dirigieron a un lugar privilegiado para la observación nocturna (y famoso por sus avistamientos OVNI): el Cerro del Hierro, que ya habíamos visitado en marzo del año anterior. No nos adentramos en él, sino que nos apostamos en una explanada junto al poblado. Allí, el Venerable Hermano Juan desplegó un curioso artilugio de su invención, que conectaba con su cámara y que servía para fotografiar con precisión los cuerpos celestes. Y en el silencio frío de la noche, observamos los astros venerables, al tiempo que nuestro Maestro Astrónomo nos ilustraba con mil y una historias.



3 comentarios:

¿Quieres dejar un comentario?

El Mesoncillo en Google Maps

De cómo los Fratres celebraron la Navidad 2023 y la Abadía jugó, por primera vez, Lotería de Navidad

Dramatis personae : Ángel , Antonio , Hilda (amiga de Juan Carlos y María José),  José María P. , Juan Carlos, Luz, Mari Ángeles , María , M...